Sobre la cabaña

De Laugier a Bernstein

Cartel de la obra OBABAKOAK en el teatro Valle Inclán de Madrid

Imagen obtenida del CDN

Si el punto que se mueve crea la línea, la línea que se detiene crea el punto. En el momento en el que el ser nómada para en un lugar y decide asentarse, crea la cabaña. La choza nace con el asentamiento primero. El nómada utiliza elementos y materiales del lugar que ensambla adaptándose a un determinado clima, engranándose con el medio.

La cabaña primitiva ha sido un mito recurrente en la arquitectura desde Vitruvio, pasando por la ilustración y hasta nuestros días (Loos, Piranesi, Pugin, Ruskin, Semper, Wright…). La casa como refugio. Como abrigo protector del habitar existencial. Como recinto capacitado para resguardar de las inclemencias del tiempo (Laugier).

Si buscásemos la resbaladiza e incierta raíz de lo que llamamos espacio, la encontraríamos en la «cabane». En consecuencia, esta consideración nos lleva a pensar en los valores simbólicos e inherentes a la arquitectura: su construcción y funcionalidad. Una construcción mínima convertida en paisaje. Alegoría del hombre en la naturaleza y su necesidad de refugio que derivaría con el paso del tiempo en el templo y los órdenes clásicos (pero esto ya es otro tema).

[izq] Frontispicio de la obra ESSAI SUR L’ARCHITECTURE de Laugier representando la choza primitiva. [der] IGLOO de Merz. Realizada con materiales del entorno con clara referencia al arquetipo del espacio habitable primero, en cuyo núcleo se sitúa el fuego

Imágenes obtenidas del blog de Joan Pascual Ubalde y de Artsy

Las construcciones primigenias se presentan inseparables de la agricultura y su particularidad geográfica. No obstante, Occidente y su cristiana-hegeliana-marxista idea de la historia como mera sucesión de progresos olvida que la cabaña es la interpretación ‘patria’ de la forma primera de construcción. Por su parte, Oriente nos brinda la tienda y la cultura egipcia e india, la cueva (tres arquetipos de Quatremére de Quincy). No está lejana en este sentido, a la raíz del concepto  ‘arquitectura vernácula’.

CABANON de Le Corbusier. Quizá el caso más paradigmático de cabaña

Imagen obtenida de CapModerne

En una jugada entre Heidegger y Heidi del habitar en/la naturaleza como forma de aprender lo que la vida tiene que enseñar (Thoreau), varios arquitectos se han mojado proponiendo un habitar ‘en la plenitud del ser’. El retorno a la casa arcaica como forma de contraponer lugar, tiempo y memoria frente a espacio, tiempo y técnica. La extensión sedentaria del meandro en contacto rugoso con la naturaleza en oposición a la forma de vida en estado nómada y liso de la vida en sociedad.

La Posa de Zurite, Juan Muñoz. [sic] aunque los habitantes del pueblo la definen como casa, la Posa, más parece el dibujo de una casa

Imagen obtenida del blog de César Barrio

(No es difícil encontrar escritores y filósofos decididos a tener su habitación para pensar. Desde la cabaña de Bernard-Shaw, a UNA HABITACIÓN PRÓPIA, de Woolf, VIAJE ALREDEDOR DE MI HABITACIÓN, de Maistre, PERDER TEORÍAS, de Vila Matas o WALDEN, de Thoreau.)

Sin embargo, ¿es el sujeto contemporáneo carne de experimentación de un nomadismo tanto físico como cultural hacia la cabaña? ¿La vivienda de los nuevos habitares urbanos, dónde el espacio doméstico debe ser capaz de encajarse a la forma actual de las prácticas sexuales, la higiene, el ejercicio físico, la relación con los demás, el trabajo, el tiempo libre, o los hábitos culinarios (J. Herreros), puede tener la clave en el ‘eterno retorno’?

Quizá la opereta CANDIDE (música de Bernstein, libreto de Hellman) tenga parte de respuesta…


artículo escrito por José Luis Martínez


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