Instalaciones II

Como ya se vio en el anterior apartado de este artículo —Instalaciones I— las infraestructuras de servicios han sido por norma las grandes olvidadas de la arquitectura. Sin embargo, su correcta gestión e integración pueden servirnos de gran ayuda a los arquitectos.

Así, las instalaciones pueden llegar a convertirse en el eje central de nuestro proyecto, incluso literalmente. Esta es la idea que ya utilizó Buckminster Fuller en 1927 cuando diseñó la casa Dymaxion. Esta vivienda pretendía ser una materialización de su idea de, mediante la tecnología, conseguir “más con menos” o —como él lo llamaba— la efemeralización. En esta vivienda, las instalaciones se agrupan junto con la estructura y las comunicaciones verticales en un núcleo que sustenta el conjunto del espacio, dejando a su alrededor las estancias habitables.

Axonometría seccionada y esquema de funcionamiento del núcleo de la Dymaxion House, Buckminster Fuller, 1946.

Imagen obtenida de ArchDaily

En base a esta disposición nuclear de los elementos sustentantes (instalaciones, estructura y comunicaciones) trabajaron más adelante movimientos utopistas como Archigram, mediante el apilamiento de las viviendas, que se introducían en módulos privados prefabricados. Las piezas individuales se podrían “enchufar” a las zonas comunes, de tal forma que la acometida a los servicios de instalaciones se realizaría hacia el núcleo (es por eso que los cuartos húmedos –cocina y baño- se ubicaban siempre lo más cerca al eje).

Entre los proyectos de viviendas colectivas que Archigram desarrolló con esta lógica se encuentran, por ejemplo, las Capsule Houses de Warren Chalk o las Gasket Homes de Ron Herron y Warren Chalk.

Planos de las unidades individuales de las Capsule Houses, Warren Chalk, 1964.

Imagen obtenida de Studio AreWeThereYet

Planta del conjunto de las Gasket Homes, Ron Herron y Warren Chalk, 1965.

Imagen obtenida de Studio AreWeThereYet

Los proyectos de Archigram nunca llegaron a materializarse, sin embargo, sirvieron como inspiración para otros que sí que se construyeron, como la Bathroom Tower en Paddington (Londres) de Nicholas Grimshaw. Esta ampliación de una residencia de estudiantes acogía el conjunto de los aseos y duchas, que se ubicaban en unos módulos prefabricados y que se organizaban alrededor de un centro que canalizaba de las instalaciones de fontanería, saneamiento y climatización.

Planta de detalle de la Bathroom Tower, Nicholas Grimshaw. 1967.

Imagen obtenida de Grimshaw

Fotografía del proceso constructivo de la Bathroom Tower en Paddington (Londres), Nicholas Grimshaw. 1967.

Imagen obtenida de Grimshaw

 Cuando tu casa contiene un conjunto tan complejo de conductos, tuberías, canalizaciones, cables, luces, entradas, salidas, hornos, fregaderos, trituradores de basura, repetidores de alta fidelidad, antenas, congeladores, calentadores… Cuando contiene tantos servicios que el soporte de instalaciones podría funcionar sin la ayuda de la casa, ¿por qué necesitamos una casa para sostenerlo?

Banham, Reyner. « La arquitectura del entorno bien climatizado». 1969

En base a la idea de Banham que lo importante son las instalaciones y que el resto de la vivienda puede limitarse a un vacío habitable trabajaron grupos como Archigram o Coop Himmelb(l)au mediante las bubbles: burbujas hinchables que rodeaban los núcleos servidores.

Envirobubble del libro A House is not a Home. Francois Dallegret y Reyner Banham. 1965.

Imagen obtenida de Graham Foundation

Siguiendo con la tesis de las bubbles y de que lo esencial son las instalaciones, ¿qué ocurriría si el espacio que rodea la infraestructura no fuera necesario construirlo, sino que se sirviera de un elemento preexistente? En esta idea se basa el proyecto que llevaron a cabo Langarita-Navarro Arquitectos para la rehabilitación de la antigua Serrería Belga de Madrid. El objetivo era reutilizar este patrimonio industrial y poder dar cabida al espacio de coworking del Medialab Prado.

En el proyecto, las instalaciones colonizan el edificio y lo invaden como si fuera un monstruo alienígena —“La Cosa”— que con sus tentáculos se expande por todo el espacio. La idea de que las instalaciones son un organismo se refuerza mediante la materialidad de la instalación de climatización; ya que, al estar realizada mediante un tubo textil, ésta se comprime y se expande en función de si está o no en uso, como si estuviera viva.

Perspectiva explotada del conjunto de piezas que se añaden sobre el edificio original de la Serrería. Langarita – Navarro Arquitectos. 2008.

Ilustración obtenida de Langarita-Navarro

Fotografía del interior de la zona de trabajo, con las tuberías de climatización (en blanco) funcionando. Langarita – Navarro Arquitectos. 2008.

Ilustración obtenida de Langarita-Navarro

Tal y como se ha visto, las teorías sobre las infraestructuras de las instalaciones que se desarrollaron en los 60s y 70s, siguen siendo útiles hoy en día en ámbitos tan actuales como la rehabilitación. Una prueba más de la importancia de las instalaciones en los proyectos; un campo sobre el que aún queda sin duda mucho que investigar.

Bibliografía

Banham, Reyner. A home is not a house, 1965.

Sadler, Simon. Archigram: Architecture without architecture, 2005.

Steiner, Hadas A. Beyond Archigram. The structure of circulation. Routledge, 2009.

 


ARTÍCULO ESCRITO POR Inhar Mínguez


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