Case Study Houses

La construcción importa

En enero de 1945, EE. UU. vivía un momento crucial en su historia, que a la postre sería la del resto del planeta. El resultado de la 2ª Guerra Mundial desvió el centro económico y político al otro lado del Atlántico, a un país que había crecido rápidamente a lomos de un característico pragmatismo vital pero que carecía del bagaje histórico del que aún se presumía en la anciana Europa. Hacer de la necesidad virtud y un irreductible optimismo respecto al futuro eran las bases sobre las que aquel joven país pretendía liderar un mundo que los europeos parecían empeñados en desmontar.

Nada podía continuar igual en aquella sociedad, que proponía una nueva forma de pensar, una nueva forma de vivir y, por consiguiente, necesitaba una nueva forma de construir. En los años previos a la Guerra el debate sobre la vivienda higiénica, ética y, sobre todo, económica, había presidido los debates de la intelectualidad arquitectónica europea. La mentalidad norteamericana, particularmente en la floreciente costa oeste, estaba lejos de estas discusiones teóricas. Al arquitecto californiano se le presentaban dos cuestiones: desarrollar propuestas de vivienda accesibles que tuvieran aceptación entre el público e integrar en el sector de la construcción los avances tecnológicos que la industria había desarrollado para responder a las necesidades bélicas del país.

En este contexto se puede entender la propuesta de John Entenza, director de Arts & Architecture, que en ese mes de enero de 1945 ponía en marcha el programa Case Study Houses a través de la revista. La presentación del programa en el número 45 de la publicación incidía en la necesidad de plantear una investigación profunda en el ámbito de la vivienda para el ‘americano medio’ pero basaba su razón de ser en la estandarización de soluciones y el aprovechamiento de las posibilidades que la industria brindaba a la arquitectura. Para ello se establecía un sistema de colaboración entre las casas comerciales y los arquitectos que, a fin de cuentas, terminaban por diseñar sus edificios en función de lo que aquellas podían ofrecer. El reto de convertir en arquitectura lo que podía parecer un insípido catálogo de materiales se puso en manos de un brillante grupo de profesionales que consiguió, en la mayoría de los casos, desarrollar propuestas innovadoras que fueron modelando una imagen muy particular, contemporánea y adaptada al entorno social y cultural del oeste norteamericano. Esta imagen superó fácilmente los gustos de este mercado local y terminó por convertirse en un icono arquitectónico. Un vistazo rápido a algunos de los modelos construidos permite entender lo actual de su planteamiento que, a pesar de su edad, sigue atrayendo al público de todo el mundo.

 

Fotografías de Julius Shulman para las Case Study Houses 21 y 22 (Pierre Koenig, arq.)

Imágenes obtenidas del blog de Catherine Giuli

Más allá del trabajo de Charles y Ray Eames, Eero Saarinen, Pierre Koenig o Craig Ellwood, este programa difícilmente hubiera podido salir adelante sin la colaboración de las empresas que ponían a disposición de los arquitectos sus nuevos productos y a cambio aprovechaban la repercusión que los diseños tenían, tanto de forma directa -las viviendas se abrían al público durante unas semanas tras su finalización- como por un efectivo sistema de publicidad organizado por las revistas en las que proyecto y casa comercial se presentaban en colaboración. Resulta difícil discernir en estos anuncios si es la vivienda la que publicita el producto o viceversa.

Publicidad de Flintkote (impermeabilizantes) y Bethlehem Steel (estructuras metálicas) en los números de octubre de 1945 y febrero de 1963

Las empresas que participaron en el programa se involucraron en una idea innovadora, para la que desplegaron toda una serie de avances técnicos que, a menudo, se basaban en soluciones desarrolladas para la industria bélica. Se puso especial énfasis en los sistemas de construcción prefabricada, las estructuras ligeras, los materiales conformados para facilitar su transporte y puesta en obra y el desarrollo de elementos de confort -refrigeración, iluminación, saneamiento-. El éxito de estas viviendas ayudó a una progresiva implicación de nuevas compañías que veían en el programa un buen campo de experimentación -y un inmejorable emplazamiento publicitario- y que a su vez dotaba a los arquitectos de nuevas herramientas para desarrollar sus ideas.

En cierto modo, el programa Case Study Houses es un ejemplo de cómo plantear el proceso de proyecto incorporando la idea constructiva desde la génesis de este. Un concepto muy alejado de una desafortunada manera de trabajar, que aparta las cuestiones materiales hasta que resulta inevitable abordarlas. Ese plano de detalles constructivos que se termina, deprisa y corriendo, en el último momento y que para el que se adoptan soluciones estándar, poco eficientes y en absoluto controladas se acaba convirtiendo en el gran caballo de batalla a la hora de llevar el proyecto a la realidad.

Nota: La reproducción digital de la revista Arts & Architecture, conteniendo el programa Case Study Houses está disponible de forma abierta y gratuita en la página http://www.artsandarchitecture.com/index.html.


ARTÍCULO ESCRITO POR ALBERTO RUIZ


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