Bibliotecas

La definición de biblioteca podría decirse que ha ido variando con el paso de los años, aunque como definición general podría considerarse como aquel espacio destinado al almacenamiento de libros.

Ya desde la antigüedad se puede observar la importancia que se daba a este tipo de edificios, siendo la Biblioteca de Alejandría el primer proyecto destinado al almacenamiento de libros como espacio público. Durante los siguientes siglos, las bibliotecas empezaron a formar parte de otros edificios con gran importancia como son los monasterios y universidades y no será hasta el siglo XIX cuando aparezcan las primeras bibliotecas públicas como las entendemos hoy en día.

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La actual Biblioteca de Alejandría fue construida en conmemoración de la antigua, sin embargo la biblioteca no tiene nada que ver con la primera arquitectónicamente.

 Imagen obtenida de Pinterest

Las bibliotecas se clasifican en función de diferentes factores – lugar, usuario y tipo de información – aunque existen clasificaciones estándares, siendo las más utilizadas la de la UNESCO y la IFLA.

Sin embargo, a la hora de proyectar las diferentes estancias y circulaciones de este tipo de edificios hay que tener en cuenta tanto a los distintos usuarios como a la información que en él se quiera albergar. Para poder facilitar a cada usuario la satisfacción de uso en las distintas búsquedas que realice.

Las bibliotecas, más allá del concepto de buscar un libro e irte, se utilizan también como sala de estudio/lectura o de investigación; siendo en este punto en el que interceptan dos conceptos: el de leer y el de deambular. Sou Fujimoto en su biblioteca Musashino en Tokio representa estos dos términos totalmente opuestos, utilizando el concepto de la “espiral de libros”, creando un recorrido para los que no buscan nada en concreto, pero siempre respetando la circulación directa a las diferentes áreas que conforma una biblioteca con la conocida clasificación CDU.

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Escaleras/gradas de la Biblioteca de Musashino de Fujimoto, en la imagen se puede observar la intercepción de los conceptos de leer y deambular.

Imagen obtenida de Pinterest

Otro factor a tener en cuenta es la transformación de las bibliotecas. Las cuales se han visto marcadas por la evolución de la tecnología; ya que, actualmente, se pueden encontrar una sección dedicada a la mediateca. De esta forma, podría decirse que las principales estancias a la hora de proyectar una biblioteca serían, (además del Almacén/Deposito y sala de instalaciones):

Principal

Complementario

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Esquema de distribución del programa de la biblioteca Central de Seattle de Rem Koolhaas.

Imágenes obtenidas de Plataforma Arquitectura

La Biblioteca Central de Seattle de Rem Koolhaas (OMA) también utiliza el concepto de “espiral de libros” que a diferencia de la biblioteca de Fujimoto, realiza una separación del programa en sección, quedando la espiral únicamente donde se encuentran los libros y amoldando el resto de estancia a su función.

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Exterior de la biblioteca Central de Seattle de Rem Koolhaas.

Imagen obtenida de Plataforma Arquitectura

Otras bibliotecas de interés pueden ser la biblioteca pública de Stuttgart  o la biblioteca montaña de libros, pero no debemos olvidar bibliotecas clásicas que sirven de referencia como son la biblioteca de Viipuri de Alvar Aalto, la biblioteca Pública de Estocolmo de E.G. Asplund o la Biblioteca de la Phillips Exeter Academy de L. Kahn.

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Interior de la Biblioteca de Stuttgart.

Imagen obtenida de Dosis Arquitectura

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Exterior de la biblioteca de la Phillips Exeter Academy de L. Kahn

Imagen obtenida de Louis Kahn

Por tanto, se debe tener en cuenta que la biblioteca es un espacio complejo, en el que lo principal es la circulación que facilite la búsqueda de información, pero sin olvidar conseguir el confort de las salas que también lo componen.


ARTÍCULO ESCRITO POR Irene aguirre


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